
Estos últimos coletazos de Agosto los he dilapidado al pie del Monte Gorbeia (el de la cruz y la canción). He tenido la fortuna de "perderme" en Acosta, un privilegiado lugar al que no llega ni la cobertura del móvil. Allí pude contemplar con sus mejores galas a Marte (es que la convocatoria de Akin y toda esta buena gente gallega me quedaba un poco lejos). Dediqué los días, no obstante, a preparar a Mister Pawley el tan preciado patxarán. Comencé el proceso desde su primer paso: recolectar los patxaranes (las endrinas). ¡Hélos aquí antes de pasar a la bolsa!
También me he dedicado a fotografiar el suelo, ya que mi cámara no me permitía llegar al cielo. Aquí las presumidas piedras del Gorbeia, revestidas por la madre Naturaleza para la ocasión.

